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sábado, 10 de diciembre de 2011

Clock

Los relojes nos recuerdan a cada segundo que estamos muriendo. Cada manecilla te insinúa que no pierdas el momento. Cada engranaje que no se van a detener.
Se que es inútil, pero me gusta verlos funcionar al revés, me gusta desensamblarlos y revolverles las entrañas para que cuenten hacia atrás, me gusta llegar a creer que puedo controlar el tiempo.

martes, 5 de abril de 2011

La Pregunta

“¿Qué pasaría si saltara des de allí?”

r Que volarías…

p Nos meterías en un marrón, fijo.

s Supongo que llegarías al suelo más rápido que con un paracaídas.


t Que serias útil por primera vez en tu miserable vida

q Que nos darían una indemnización porqué el puto tratamiento que recibes es una mierda y no sirve para nada excepto robarnos el dinero.


v Morirías, supongo. Si la caída es lo suficientemente fuerte, claro

a Serías un monstruo egoísta.
    
w Que conocerías a Dios.

x  Entonces seria verdad que debíamos encerrarte.

b Yo te echaría de menos  




miércoles, 9 de marzo de 2011

Lluvia de barro

Me cogió por sorpresa. Una lluvia casi opaca; barro vomitado desde las tripas de unas nubes  inmundas que me manchaba la ropa y ensuciaba el pelo.  La porquería que toda aquella ciudad escupía al cielo era devuelta sobre los transeúntes en forma de mejunje apestoso de color desagradable.  A los pocos minutos, una fina capa de lodo cubría gran parte de mi escuálido cuerpo.  La gente era catapultada en todas direcciones por un instinto animal de supervivencia en busca de un cobijo mejor que el que acabasen de abandonar, yo, simplemente, seguía andando arrastrando los pies bajo mi escudo impenetrable de mierda urbana.  Me quedé solo caminando por una de las aceras más transitadas de aquel hormiguero donde solía existir.  Empezaron a mirarme desde sus inseguros refugios.  Sin percatarme, me había convertido en el bufón de la corte; una corte de caras burlescas que me seguían con ojos desdeñados que no eran más que mascaras hipócritas que algún día se quebrarán.  Y entonces ni ellos mismos sabrán quienes eran ni qué son ahora. La mía también perecerá, por supuesto, y con ella, muy probablemente, cesará la lluvia de barro.  Y seguirá sin salir el sol.   

miércoles, 23 de febrero de 2011

Secuestro

El miedo presionó sus entrañas cual martillo de plomo segundos antes de que la bilis decidiera remontar en sentido opuesto para quemarle el esófago como ácido sulfúrico precipitado por error. El sudor frio que le emanaba de la frente parecía poseer  también esa misma cualidad destructiva, hiriéndole la piel tras su paso dejando largas cicatrices secas  sobre una dermis tensa e inquieta.   Hizo el intentó de tragar saliva pero en eso se quedó, en intento, pues no tenía substancia acuosa que deglutir. Sus irregulares y forzosos jadeos le dilataban los orificios nasales pretendiendo estabilizar una respiración dolorosa y casi inexistente.   Los ojos se agitaban inquietos en sus corneas escrutando en búsqueda de una luz más reveladora que la estresante bombilla roja ahorcada por una soga de cable pelado que colgaba por su crimen en el techo.  A cada leve ruido un espasmo le recorría el cuerpo, de la cabeza a los muñones que tenia por piernas, podía notar como se le apretaban las ligaduras en las muñecas.   
“Putos cabrones de mierda hijoputas subnormales.”
“ Hay que ser realmente imbécil para intentar sacar dinero de un vagabundo minusválido.” “Hay que joderse.”
Entonces deseó morirse; un hombre había entrado en la raquítica habitación bajándose los pantalones y dejando a lucir un poderoso pene en erección.

** E aquí la primera. Quizás un poco chungo para empezar ..